La progresiva despoblación del medio rural gallego está provocando un fenómeno de difícil comprensión, pero de fácil explicación: la aparición de concellos con más viviendas que habitantes. Por ahora son ya quince. Pero la cifra irá en aumento con el paso de los años, al mismo tiempo que se siguen construyendo nuevos pisos en Galicia.
Este tendencia alimenta los presagios de algunos expertos en la materia, como el anterior presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), Xosé Crespo. "En poucos anos, algúns concellos galegos só servirán para facer safaris", suele comentar el alcalde de Lalín, uno de los pocos ayuntamientos del interior de Galicia que todavía logra ganar población.
Cruzando los datos del Catastro con los de los padrones municipales, se puede comprobar que en quince concellos la cifra de bienes inmuebles de uso residencial supera a la de habitantes. Todos ellos están situados en Ourense y Lugo, las provincias más extensas y menos habitadas de Galicia, es decir, las de menor densidad de población. Pero a esta lista (Allariz, Baltar, Baños de Molgas, O Bolo, Calvos de Randín, Chandrexa de Queixa, Leiro, Manzaneda, Montederramo, Nogueira de Ramuín, Parada de Sil, Quiroga, San Xoán de Río, A Teixeira y A Veiga) se le unirán otros concellos cuyo parque de viviendas ya es prácticamente idéntico al de vecinos.
Aunque no es la única causa, la despoblación del interior de Galicia sigue siendo la principal razón de que muchos pisos y casas se queden vacíos. En la última década, las provincias de Lugo y Ourense perdieron más de 20.000 habitantes, frente al incremento registrado en las de A Coruña y Pontevedra. La caída sería mayor de no ser por la llegada de inmigrantes y por el impulso de las capital provinciales y las cabeceras de comarca.
Otras causas Pero a la despoblación se unen otros factores, como los motivos demográficos e incluso los turísticos. En el primer apartado se incluyen todas aquellas viviendas propiedad de emigrantes. Algunos, los que menos, las ocupan durante los meses de verano, tal como sucede en municipios ourensanos como Avión o Beariz. Pero la mayoría permanecen vacías durante todo el año.
Esta circunstancia salió a colación cuando la anterior Xunta se planteó la posibilidad de crear un impuesto para gravar las viviendas vacías. El bipartito rechazó esta opción porque muchos de esos inmuebles desocupados están en manos de gallegos emigrantes, al contrario que en Cataluña, la comunidad que abrió el debate sobre este tipo de tasas en 2007.
Al mismo tiempo, el ‘boom’ turístico ha provocado que en determinados ayuntamientos haya crecido de forma desproporcionada el número de viviendas en los últimos años. El mejor ejemplo es el concello lucense de Barreiros: su cifra oficial de vecinos empadronados (3.252, según el INE) casi es igual a la de bienes inmuebles de uso residencial, que ya ronda los 3.200.
Construcción En todo caso, la tendencia de ‘más pisos, menos habitantes’ seguirá aumentando por el impulso del sector de la construcción. Aunque esta actividad se ha visto muy tocada en los últimos meses por culpa de la crisis, lo cierto es que los datos oficiales demuestran el importante peso del ladrillo en Galicia en esta década. Entre 2006 y 2008, el Catastro incorporó a sus ficheros más de 61.000 nuevas viviendas en Galicia, la mayor parte de ellas en Pontevedra y A Coruña.
Ante esta situación, uno de los sectores beneficiados por el incremento de viviendas antiguas está siendo el de la rehabilitación. El pasado año los ayuntamientos gallegos concedieron 1.786 licencias de reforma, una cifra que crece progresivamente. En la década de los noventa, apenas se rehabilitaban 700 edificios al año.
"Se vende aldea en Mazaricos; seis casas por 120.000 euros"
La mayoría de las viviendas rurales que quedan vacías en el rural gallego terminan siendo abandonadas por sus propietarios. Pero otros tantos intentan deshacerse de ellas a través de su venta. E incluso es posible adquirir una aldea entera. No hay más que pasarse por internet para encontrar ofertas con el gancho de "se vende aldea abandonada". En una vista rápida, localizamos un conjunto de casas en el concello coruñés de Mazaricos. Son seis viviendas, y su precio conjunto ronda los 120.000 euros.
La mayoría de las viviendas rurales que quedan vacías en el rural gallego terminan siendo abandonadas por sus propietarios. Pero otros tantos intentan deshacerse de ellas a través de su venta. E incluso es posible adquirir una aldea entera. No hay más que pasarse por internet para encontrar ofertas con el gancho de "se vende aldea abandonada". En una vista rápida, localizamos un conjunto de casas en el concello coruñés de Mazaricos. Son seis viviendas, y su precio conjunto ronda los 120.000 euros.
Con cuatro hórreos
El precio de venta incluye las seis viviendas, una superficie de 4.000 metros cuadrados, varios cobertizos de piedra e incluso cuatro hórreos. La página también ofrece la posibilidad de comprar los terrenos anexos y de adquirir las viviendas por separado, una a una. "Con el Camino de Santiago a 500 metros, es una aldea ideal para el turismo rural".
Grandes extensiones
En otra página de internet se puede adquirir un conjunto de casas en el municipio coruñés de Ortigueira, el que tiene más aldeas abandonadas de Galicia. Su precio es ostensiblemente más caro (450.000 euros), aunque el principal aliciente son las 21 hectáreas de terreno y las tres casas de piedra para restaurar.
La verdad que eso nos beneficia, la verdad. Si hay más viviendas que habitantes se abarata la zona una barbaridad y así el día de mañana podremos comprar una vivienda digna a un precio razonable y no a un precio tan abultado.
ResponderEliminar